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Ocho claves para crear una fábrica sostenible

Hoy la mayoría de empresas tratan de ser lo más respetuosas posible con el medio ambiente. ¿Cómo se traduce eso en el día a día? Nos fijamos en el caso de Gracesa, una empresa madrileña que transforma desechos de carnicería en materia prima para elaborar comida para mascotas, piensos y biocombustibles

#FabricaSostenible

Nos encaminamos hacia un mundo más limpio, y cada vez más empresas incorporan en sus procesos de producción prácticas sostenibles acordes con los objetivos de desarrollo sostenible establecidos por Naciones Unidas y las agendas de gobiernos e instituciones de todo el mundo.

La tecnología es una buena aliada para avanzar en aspectos como la eficiencia energética, la reducción de residuos y emisiones contaminantes, la economía circular, el respeto por el entorno más cercano e incluso la seguridad de sus trabajadores.

Un ejemplo a seguir

Gracesa es una empresa madrileña, de carácter familiar, al mando de la cual están ahora los hijos del fundador. Se creó a finales de la década de los setenta y se dedica a producir materia prima con la que después otras compañías fabrican pienso para animales de compañía y pastos.

La materia prima proviene de desechos de carnicería, los que les sitúa al principio y al final de un proceso de economía circular. De un tiempo a esta parte, se ha propuesto aplicar medidas sostenibles al resto de su actividad con innovaciones propias y colaborando con empresas de vanguardia, como Telefónica Empresas.

1. Vehículos automatizados

Una flota de veinte camiones recorre cientos de puntos de recogida de descartes (mataderos, carnicerías con salas de despiece propias); los almacenan en contenedores de acero inoxidable y, cuando llegan a las naves de Gracesa, descargan el contenido de forma automatizada, en función del producto que lleva. El transportista no tiene que bajarse del vehículo, lo que contribuye a garantizar su seguridad. Los camiones están dotados de geolocalizador, conectados entre sí por GPS y son poco contaminantes.

2. Tratamiento de materia prima

Pieles de pollo, descartes de cerdo y recortes de jamón curado, productos que habitualmente no se comercializan para el consumo humano, se separan en diferentes piqueras. Acto seguido, se trituran e introducen en varias calderas de cocción (digestores) de gran capacidad. Del proceso de fusión se obtienen partes sólidas (proteínas de origen animal concentradas en fina harina) y líquidas (grasa y agua).

Calentarlas las calderas podría requerir un alto consumo de energía. Sin embargo, la energía que se utiliza es vapor, que puede reutilizarse. «Si no se hiciera así, habría que eliminar ese vapor de agua y calentar agua nueva, con el consumo energético que conlleva», explica Alberto Navarro, gerente de Gracesa.

3. Eliminación de olores y residuos

«Esta planta no tiene depuradora», subraya Navarro. Mediante un intercambio cerámico que apenas implica gasto energético, el agua procedente de la cocción se somete a 950º grados, lo que elimina partículas que pudieran ser contaminantes e impide que se generen malos olores. «Por la chimenea lo único que sale es vapor de agua. Te hace ser una empresa no molesta y respetuosa con el medio ambiente», dice el gerente.

Los gases de escape de la combustión se aprovechan en una caldera de vapor de cola, sin quemador (sin combustible) para producir vapor y reintroducir en la instalación. El proceso productivo no genera aguas residuales: las únicas provienen de la limpieza de instalaciones, vehículos y aseos.

4. Automatización

Todo lo que ocurre dentro de las naves está automatizado: en una sala de control, un sistema de ordenadores tiene los parámetros para adecuar la temperatura, regular la alimentación de las calderas, analizar el producto resultante y enviarlo de un depósito a otro.

Un solo operario maneja el proceso, lo que supone una notable reducción de eventuales riesgos laborales.

5. Economía circular

Si las sobras de su proceso no se reintrodujeran en el mercado se convertirían en nuevos desperdicios. Sin embargo, todo se aprovecha. Así, la grasa se distribuye a empresas europeas dedicadas a la fabricación de combustibles sostenibles (biodiésel). Por otro lado, una parte de la producción de materia prima se proporciona a Golden Pet Food, empresa del grupo Gracesa creada en 2016 que fabrica pienso para mascotas, de modo que se reintroduce al inicio de la cadena alimenticia, favoreciendo la economía circular. «Todo lo que aquí se produce, se reutiliza», indica Navarro.

6. Digitalización

Telefónica Empresas ha introducido modernas tecnologías relacionadas con análisis de datos, almacenamiento en nube y ciberseguridad. Los responsables de Gracesa pueden analizar datos en tiempo real desde cualquier parte del mundo, con un ordenador o un teléfono móvil. “Permite unificar toda la información tanto a nivel administrativo como de producción”, dice Alberto Navarro. Esto, en definitiva, también tiene un impacto positivo en el cuidado del medio ambiente: un estudio estima que el uso de la nube en el ámbito de la empresa puede reducir el consumo de energía en un 87%.

La transformación de Gracesa está en continua evolución: «Has de estar constantemente actualizándote», añade. «Estamos trabajando en proyectos a corto plazo con importantes empresas del sector cárnico para crear sinergias en común a fin de poder ser cada vez ser más sostenibles», agrega el gerente.

7. Regasificación y cogeneración

Gracesa compra gas natural licuado, que su planta de GNL transforma en gaseoso, con el que surte tanto a la instalación como a los vehículos de transporte. La empresa está asociada a EFPRA, organización europea que promueve la sostenibilidad en la cadena alimenticia.

Alimentada de ese propio gas natural, produce energía eléctrica que se vende a la red. El agua que procede de la refrigeración que utiliza ese motor se reutiliza como radiador para calentar los productos finales antes de distribuirlos. Los vapores o gases de escape se envían a la caldera de cola que produce el vapor para la instalación. «Se trata de optimizar al máximo los recursos energéticos para que la planta sea lo más eficiente posible», señala Navarro.

8. Paneles solares

Esta fuente de energía limpia ya funciona en su filial Golden Pet Food. Instalados en la cubierta de su planta industrial, tienen una capacidad de generación de 570kWp. Con esta solución, la compañía genera alrededor de 480MW por hora anuales; el equivalente al consumo eléctrico anual de 138 hogares. Se trata de una solución eco smart, que evita la emisión de unas 149 toneladas de CO2 al año (el equivalente a plantar 2.464 árboles).

Es una inciativa puesta en práctica en colaboración con Telefónica Empresas, y ya se han dado los primeros pasos para que se instalen también en la planta de Gracesa.

La voz de nuestros expertos

La sostenibilidad es un componente diferencial que impregna las nuevas industrias, las industrias conectadas, aquellas que explotan masivamente los datos. Félix Hernández de Rojas, experto en Industria 4.0 y Sostenibilidad en Telefónica, explica cómo la innovación también ayuda a tener un mundo mejor.